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Persisten desigualdades de género en el mercado laboral

Educación

Persisten desigualdades de género en el mercado laboral

Persisten desigualdades de género en el mercado laboral

Desde la Universidad de Guanajuato, el Dr. Lari Viianto alerta sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, pese a mayores niveles educativos y avances legales.

Desigualdades: Autodiscriminación, maternidad, estereotipos profesionales y diferencia salarial son barreras estructurales que deben visibilizarse.

El Dr. Lari Arthur Viianto señala que aún con avances en participación y educación, la discriminación hacia las mujeres sigue presente.

Guanajuato, Gto., 21 de julio de 2025.– La discriminación de género en el ámbito laboral sigue siendo un fenómeno preocupante en México y el mundo, advierte el Dr. Lari Arthur Viianto, investigador del Departamento de Economía y Finanzas de la Universidad de Guanajuato (UG). Aunque hay avances en materia de participación educativa y profesional, persisten brechas, desigualdades, que afectan directamente el desarrollo de las mujeres.

De la educación al empleo: brechas invisibles pero reales

El académico explicó que actualmente existe una participación casi equitativa entre hombres y mujeres en la educación superior, e incluso en algunos países hay más mujeres que hombres en universidades. Sin embargo, esto no se traduce en igualdad dentro del mercado laboral.

Entre las causas están los estereotipos profesionales, la menor inserción laboral femenina, la poca representación en puestos directivos y una marcada diferencia salarial que en México aún se sitúa en un 15% promedio, incluso en trabajos equivalentes.

Autodiscriminación y techo de cristal

Uno de los hallazgos más delicados en la investigación del Dr. Viianto es la llamada autodiscriminación: muchas mujeres renuncian a oportunidades de ascenso por la presión que implica equilibrar responsabilidades laborales y familiares.

“El techo de cristal no solo lo impone el entorno. A veces, las propias mujeres desisten del crecimiento profesional por una carga desproporcionada de tareas en el hogar”, expresó.

Fertilidad, edad y sesgos de contratación

Otro obstáculo frecuente es la discriminación por edad y fertilidad. Mujeres jóvenes sin hijos enfrentan sesgos durante la contratación por la presunción de embarazos futuros. En contraste, se favorece a quienes ya fueron madres o a varones.

En países desarrollados, el retraso en la maternidad ha traído consecuencias médicas y sociales. “Las decisiones laborales están influyendo en la estructura misma de las familias y su funcionamiento”, señaló el investigador.

Redes de contacto: sesgos en la informalidad

El acceso a vacantes suele estar mediado por redes informales de conocidos. Los hombres suelen ser considerados primero para nuevas posiciones. Esta dinámica incide en que los periodos de búsqueda de empleo sean más largos para las mujeres.

Educación sin sesgos, hogares sin distinciones

Para el Dr. Viianto, el cambio debe comenzar desde la infancia y el hogar:

“Que las niñas aprendan a cambiar una bujía y los niños a cocinar. Tratar a hijas e hijos con equidad en las tareas, los juegos y las expectativas genera transformaciones duraderas”, sostuvo.

Agregó que aunque las redes sociales impactan, la influencia más poderosa proviene de los círculos cercanos: familia, amistades, docentes y figuras de referencia.

¿Qué hacer frente al panorama con tantas desigualdades?

La igualdad legal y normativa debe ir acompañada de cambios culturales y educativos. Una de las propuestas del Dr. Viianto es equiparar el permiso de paternidad al de maternidad, y hacerlo obligatorio, como sucede en algunos países europeos.

“No hay una fórmula perfecta, pero observar lo que ocurre en sociedades con mayor equidad puede darnos pistas para avanzar”, concluyó.

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