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Reparte su pasión entre Dios y el fútbol

Reparte su pasión entre Dios y el fútbol

El padre Ricardo Macías combina su vocación sacerdotal con el fútbol: oficia misas, atiende comunidades y todavía encuentra tiempo para entrar a la cancha.

El padre Ricardo Macías ejerce con devoción el sacerdocio y la práctica del fútbol. Entre misas y compromisos pastorales, encuentra tiempo para entrar a la cancha y mostrar que su habilidad con el balón también forma parte de su historia.

Entre Dios y el fútbol

Su vocación se divide entre el altar y las canchas. Su misión de predicar la palabra de Dios y el fútbol se encuentran en dos facetas de una misma vida.

Así, se da tiempo para atender a sus feligreses del Pueblito de Rocha y barrios aledaños, mientras en los campos muestra su fino manejo del balón.

Cuando dispone de tiempo, ayuda también a sus equipos en la conquista de los triunfos. Es el caso singular del sacerdote José Ricardo Macías Quijas.

El padre Ricardo, de 40 años y originario de León, específicamente del barrio de San Bernardo, llegó a Guanajuato capital hace cinco años.

Su principal misión es predicar la palabra de Dios a su gente. Sin embargo, cuando dispone de tiempo, también acude a jugar fútbol en las ligas locales.

Principalmente lo hace con Valenciana Materiales Zoquite, de la categoría Primera Especial de la Liga Municipal.

Con ese equipo inició su trajín por las canchas de la localidad, luego de ser invitado por uno de sus feligreses.

“Caños”, “sombreros” y jugadas de la chistera

El sacerdote muestra notables cualidades para el fútbol y calidad en el manejo del balón.

Se adorna con “caños”, “sombreros” y otras jugadas que saca de la “chistera”.

Sin embargo, advierte que lo hace “porque son artes” y no para poner en evidencia al rival.

El padre Ricardo se desempeña en la cancha como medio ofensivo.

Su relación con el balón, además, comenzó mucho antes de llegar al sacerdocio.

Manifestó que desde los nueve años juega fútbol y también era monaguillo.

Por ello, mientras seguía el camino de Dios, nunca abandonó el deporte.

A los 15 años ingresó al seminario y ahí continuó practicando fútbol, ya que también se realizaban diversas actividades deportivas.

“Viene de mi papá el gusto, Chayo Macías. Él aún juega a sus más de 60 años y es muy conocido en León”, recordó.

Además, explicó que en el seminario se practicaban muchos deportes y eso le permitió continuar jugando.

Eligió el sacerdocio sobre las Fuerzas Básicas

Sus cualidades con el balón llegaron a abrirle otra posibilidad durante su juventud.

El padre Ricardo fue elegido para acudir a las Fuerzas Básicas de Chivas del Guadalajara.

Sin embargo, optó por seguir su vocación sacerdotal.

El fútbol permaneció presente.

Continuó practicándolo en el seminario de León y participó en ligas y torneos de esa ciudad.

Además, ha jugado algunas ediciones del Torneo Mi Barrio.

Así, con el paso de los años, Dios y el fútbol han seguido formando parte de su vida.

No todos saben que es sacerdote

En la cancha, muchos jugadores ignoran que ejerce el sacerdocio.

Por ello, no falta el rival rudo que le compite con “mala leche”.

Sin embargo, su manera de entender el deporte le ayuda a sobrellevar esas situaciones.

“En el campo se entiende que el deporte es competencia y sí me han tocado rudezas, algo de golpes, pero al final todo tranquilo”, señaló.

Además, algunos jugadores se sorprenden cuando descubren su otra faceta.

“Algunos no saben que soy sacerdote, otros cuando se dan cuenta no me la creen, pero todo bien”, explicó.

Incluso dentro del terreno de juego encuentra una oportunidad para transmitir aquello que forma parte de su vocación.

“Hay que llevar también el mensaje de la palabra de Dios”, destacó.

Un sacerdote solicitado en las ligas locales

Actualmente, el padre José Ricardo se mantiene fiel al equipo con el que comenzó en la Liga Municipal: Valenciana Materiales Zoquite.

Sin embargo, su calidad dentro de la cancha no ha pasado desapercibida y recibe invitaciones para participar en otras ligas.

También juega en la Liga del Cerro del Cuarto, con Santa Fe.

Asimismo, participa en la liga de veteranos de Puentecillas con Micheladas El Jarocho.

Cuando sus actividades se lo permiten, aparece además en algunas ligas matutinas entre semana.

Y el “genio” del padre Ricardo marca diferencia con su accionar en diversos encuentros, donde se le han visto notables actuaciones.

De oficiar misa a manejar el medio campo

Uno de esos episodios ocurrió durante un partido de Valenciana Materiales Zoquite en el Macro II.

El padre José Ricardo llegó hasta el segundo tiempo.

La razón era sencilla: venía de oficiar misa.

Sin embargo, todavía tuvo tiempo para incorporarse al encuentro y apoyar a su equipo en un triunfo por 4-1.

Durante el partido mostró su aporte y manejo del medio campo.

La anécdota resume también una de las dificultades para mantener vivas sus dos pasiones.

“Sí es difícil venir a jugar, primero el trabajo”, reconoce.

Los domingos, particularmente, su agenda puede ser intensa.

“Tengo misa a las 7, 8, 9, 10 y 12 del día; a veces son hasta nueve misas el domingo que hay que dar”, explicó.

Primero sus feligreses; después, el balón

Su labor sacerdotal comprende diferentes zonas de Guanajuato capital.

Atiende Pueblito de Rocha, Presa de Rocha, Noria Alta, Camino Minero, Maravillas, El Espejo y la colonia Santa Fe.

Por ello, entrar a la cancha depende siempre de sus responsabilidades pastorales.

“Nos damos tiempo para venir a jugar, cuando se acomoda el horario”, señaló.

El fútbol aparece entonces en los espacios que deja una agenda dedicada principalmente a sus feligreses.

Sin embargo, cuando llega la oportunidad, cambia momentáneamente la vestimenta sacerdotal por el uniforme y los zapatos de fútbol.

El deporte como una forma de vida

Ante los tiempos actuales y los problemas de violencia, el sacerdote considera que el deporte puede contribuir a formar mejores personas.

Además, encuentra una relación entre la actividad deportiva, la convivencia y su propia vida espiritual.

“Hay que tener fe y dar gracias a Dios; el deporte es una forma de santificarnos”, expresó.

Por ello, considera importante acercarse a Dios más allá de la oración.

“No sólo rezar, sino formar un estilo de vida en torno a Dios y el deporte”, enfatizó.

Por lo pronto, José Ricardo Macías espera continuar atendiendo las dos pasiones que han acompañado buena parte de su vida.

Primero está su vocación y el servicio a sus feligreses.

Después, siempre que los horarios se lo permitan y las lesiones lo respeten, habrá tiempo para volver a pisar una cancha.

Ahí, entre “caños”, “sombreros” y alguna jugada salida de la “chistera”, el padre Ricardo seguirá repartiendo su pasión entre Dios y el fútbol.

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