RE/vuelta: música que se convierte en nieve
Héctor Zamora presentó RE/vuelta en el Festival Internacional Cervantino. Más de 700 personas disfrutaron de una intervención que convirtió la elaboración artesanal de nieve en música.
El artista Héctor Zamora transformó la elaboración artesanal de nieve en un espectáculo de percusiones, movimiento y sabores. Más de 700 personas participaron como público en las dos funciones presentadas por la Secretaría de Cultura de Guanajuato durante el Cervantino.
RE/vuelta transforma la nieve en música
¿A qué suena la preparación de una nieve artesanal? El artista Héctor Zamora encontró una respuesta en RE/vuelta, una intervención que convirtió los utensilios tradicionales de este oficio en instrumentos de percusión durante el 54 Festival Internacional Cervantino.
La propuesta, presentada por la Secretaría de Cultura de Guanajuato, reunió a más de 700 personas en dos funciones realizadas en el patio del Museo Regional de Guanajuato, ubicado en la Alhóndiga de Granaditas.
A las 11:00 y 14:00 horas, el público presenció una experiencia en la que la elaboración de nieve dejó de ser únicamente una actividad gastronómica para convertirse también en una expresión musical.
En lugar de utilizar instrumentos convencionales, la intervención aprovechó los sonidos producidos por los recipientes y utensilios empleados durante la preparación artesanal.
Así, los movimientos repetitivos necesarios para elaborar el postre dieron origen a una composición rítmica construida colectivamente.
Percusiones, movimiento y sabores mexicanos
La particularidad de RE/vuelta estuvo en convertir una actividad cotidiana en una experiencia artística que involucró distintos sentidos.
Mientras los participantes manipulaban los instrumentos tradicionales para preparar las nieves, los sonidos generados por sus movimientos se integraban en una secuencia de percusiones.
De esta manera, la música surgió del propio proceso de elaboración, sin separar la acción gastronómica de la interpretación sonora.
Al mismo tiempo, los ingredientes comenzaron a transformarse en nieves de distintos sabores, entre ellos maracuyá, cereza, mango, tuna, limón y mamey.
El público pudo observar cómo el movimiento, el ritmo y la preparación de los alimentos se desarrollaban de manera simultánea.
Además, la propuesta permitió reconocer el potencial creativo de una práctica tradicional que forma parte de la vida cotidiana y de la cultura gastronómica mexicana.
La experiencia no concluyó con el último sonido. Al finalizar cada función, las nieves preparadas durante la intervención fueron compartidas con las personas asistentes.
Por ello, quienes presenciaron el espectáculo también pudieron degustar el resultado de la acción artística.
Héctor Zamora retoma una propuesta de 2015
RE/vuelta tiene como antecedente REviraVOLTA, una intervención que Héctor Zamora presentó en Brasil en 2015.
En aquella experiencia, el artista exploró las posibilidades sonoras de los utensilios utilizados tradicionalmente para preparar nieves mexicanas.
La propuesta vinculó la interpretación musical colectiva con el proceso de elaboración y el acto de compartir los alimentos.
Ahora, su presentación en Guanajuato recuperó esa relación entre música, gastronomía y participación para acercarla al público del Festival Internacional Cervantino.
A diferencia de un concierto tradicional, la intervención no se centró exclusivamente en escuchar una composición musical.
También permitió observar cómo los sonidos pueden surgir del trabajo manual y de objetos asociados con actividades habituales.
En ese sentido, la preparación de nieve funcionó como un punto de encuentro entre una tradición gastronómica y las posibilidades expresivas del arte contemporáneo.
La Secretaría de Cultura amplía la experiencia cervantina
Con esta presentación, la Secretaría de Cultura de Guanajuato incorporó a la programación del Cervantino una propuesta que relacionó la creación artística con prácticas culturales reconocibles para el público.
Las dos funciones de RE/vuelta mostraron una manera distinta de acercarse al arte, mediante una experiencia que integró sonido, movimiento, observación y degustación.
Asimismo, el uso del patio del Museo Regional de Guanajuato permitió llevar esta intervención a un espacio patrimonial de la ciudad.
La participación de más de 700 asistentes reflejó el interés que despertó la propuesta durante las dos presentaciones.
De esta forma, el Festival Internacional Cervantino ofreció una experiencia en la que la música no solamente se escuchó: también se observó en el movimiento de los participantes y, finalmente, se compartió a través de los sabores.
Fotografía: Cortesía de la Secretaría de Cultura de Guanajuato.
Con información de: Secretaría de Cultura de Guanajuato.
