Analiza UG los desafíos de la migración
La UG y la Secretaría de Derechos Humanos concluyeron un diplomado que analiza la migración desde sus dimensiones sociales, culturales y psicosociales.
Migrar no es solamente cambiar de territorio. Implica familias separadas o transnacionales, retornos, nuevas identidades, redes de cuidado y procesos de adaptación. La Universidad de Guanajuato cerró un diplomado que propone comprender estas realidades desde distintas disciplinas y con los derechos humanos como eje.
Desafíos de la migración requieren nuevas miradas
Las cifras permiten dimensionar los movimientos de población, pero no necesariamente explican lo que ocurre detrás de cada persona que migra.
Esa premisa estuvo presente en la primera edición del Diplomado en Estudios Migratorios: Perspectivas Socioculturales, Espaciales y Psicosociales.
La Universidad de Guanajuato (UG), a través del Campus Celaya-Salvatierra, concluyó este programa desarrollado en colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos estatal.
El objetivo fue ofrecer herramientas para comprender los desafíos de la migración desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, la propuesta colocó en el centro la dignidad humana y el respeto a los derechos de las personas en contextos de movilidad.
Migrar es más que desplazarse
Durante la ceremonia de clausura, la rectora general de la UG, Claudia Susana Gómez López, planteó que la migración forma parte de la propia historia humana.
Asimismo, recordó que detrás de estos procesos existen diferentes causas.
Entre ellas mencionó factores económicos, ambientales y de género, además de otras circunstancias que pueden influir en la decisión o necesidad de migrar.
Por ello, sostuvo que la sociedad no puede considerar la movilidad humana como un fenómeno ajeno.
“No se vale evadir, no se vale voltear hacia otro lado porque no es mi problema”, expresó.
Desde la academia, añadió, existen posibilidades para estudiar estas realidades y generar soluciones mediante la colaboración.
Guanajuato, un territorio marcado por la movilidad
La coordinadora del diplomado, Miriam Reyes Tovar, explicó que los estudios migratorios no pueden reducirse a una sola disciplina.
Tampoco, señaló, pueden limitarse a estadísticas o diagnósticos aislados.
En Guanajuato convergen diferentes expresiones de la movilidad humana.
Existen personas migrantes y retornadas, pero también familias transnacionales cuyos integrantes desarrollan parte de su vida en diferentes territorios.
Asimismo, hay jóvenes con múltiples pertenencias culturales y mujeres que sostienen redes de cuidado.
Las personas retornadas enfrentan, además, procesos particulares de reintegración.
Por ello, comprender los desafíos de la migración requiere considerar las voces, emociones, trayectorias y derechos de quienes atraviesan estas experiencias.
Interculturalidad, salud psicosocial y cultura de paz
El diplomado buscó precisamente ampliar la perspectiva desde la cual se analiza la movilidad.
Para ello incorporó una visión interdisciplinaria y herramientas para estudiar críticamente los procesos migratorios.
Entre sus ejes estuvieron la interculturalidad, la salud psicosocial y la cultura de paz.
Además, el respeto a los derechos humanos funcionó como uno de los principios centrales del programa.
Miriam Reyes destacó que la formación continua puede convertirse en un espacio para relacionar conocimiento académico y problemas sociales concretos.
Así, la primera edición buscó generar capacidades que puedan utilizarse para comprender fenómenos migratorios cada vez más complejos.
Academia y gobierno unen capacidades
La secretaria de Derechos Humanos del Estado de Guanajuato, Liz Alejandra Esparza Frausto, destacó la colaboración establecida con la Universidad.
Señaló que esta relación permite combinar capacidades institucionales y conocimiento para desarrollar acciones orientadas a las personas.
Además, planteó la importancia de llevar el conocimiento más allá de las aulas.
La intención es acercar las necesidades y realidades de la población a los espacios donde se investiga y se elaboran propuestas.
Por ello, consideró que la clausura representa más que la conclusión de un proceso académico.
La formación adquirida, señaló, deberá convertirse en nuevas capacidades para comprender y atender las distintas dimensiones de la movilidad humana.
Asimismo, refrendó la intención de continuar construyendo alianzas entre la Secretaría y la UG.
Comprender antes de proponer respuestas
La colaboración entre academia y gobierno puede ser especialmente relevante ante fenómenos que tienen múltiples dimensiones.
La migración puede involucrar condiciones económicas y territoriales.
Sin embargo, también puede tener consecuencias familiares, emocionales, culturales y comunitarias.
Por ello, el diplomado planteó analizar estos procesos desde distintas áreas del conocimiento.
La rectora del Campus Celaya-Salvatierra, Isaura Arreguín Arreguín, destacó precisamente la importancia del trabajo colaborativo para responder a las necesidades sociales.
Además, reconoció el trabajo realizado por el comité académico y la coordinación del programa.
De las aulas al debate sobre migración
La clausura incorporó también espacios para discutir los desafíos de la migración desde diferentes perspectivas.
Se realizó el foro académico “Gobernanza, Derechos Humanos y Academia: Miradas críticas ante los desafíos de la migración”.
Participaron Claudia Susana Gómez López, Liz Alejandra Esparza Frausto e Isaura Arreguín Arreguín.
La moderación estuvo a cargo de Héctor Daniel Vega Macías.
Asimismo, se impartió la conferencia “Migrar para vivir: realidades, desafíos y respuestas desde el trabajo comunitario”.
La actividad estuvo a cargo de José Raymundo Jiménez García, fundador y dirigente de Dona Un Peso Ya y Transforma Realidades.
También es integrante del Colegiado de Psicología del Sureste Mexicano.
Poner a las personas detrás de las cifras
La primera edición del diplomado concluyó, pero la colaboración institucional plantea continuar trabajando sobre el fenómeno migratorio.
La Universidad de Guanajuato busca aportar conocimiento e investigación.
Por su parte, la Secretaría de Derechos Humanos plantea acercar a la academia las necesidades y realidades que se observan desde el ámbito público.
En medio están las personas.
Quienes salen de sus comunidades, quienes regresan, quienes viven entre diferentes culturas y quienes permanecen mientras otros integrantes de sus familias migran.
También están las redes familiares y comunitarias que se reorganizan alrededor de estos procesos.
Por ello, estudiar la migración implica algo más que saber cuántas personas salen o regresan.
Significa comprender por qué lo hacen, qué ocurre durante ese proceso y cuáles son los desafíos que enfrentan.
Esa mirada interdisciplinaria fue el punto de partida de esta primera generación del diplomado.
Ahora, el desafío será convertir el conocimiento adquirido en mejores herramientas para comprender una realidad profundamente presente en Guanajuato.
